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No hay datos oficiales, pero como el calor extremo también acaba masivamente con los árboles, sin duda el exceso de mortalidad en los bosques españoles tras este último verano será también de récord. En especial, dada la situación de muchas dehesas pobladas de ejemplares de avanzada edad, donde el problema medioambiental pasa a ser de grave a irreparable.

  Desde el sistema de monitorización de la mortalidad por diferentes causas (MOMO) creen que en los meses de más calor se han producido en España unos 4.700 fallecimientos atribuibles directamente a las extremas temperaturas. Esto es prácticamente el triple de los que vienen registrándose de media en periodos estivales en años anteriores. 

También falta por conocer el informe definitivo de este organismo perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, pero lo que han ido observando de fuentes estadísticas este verano deja poco lugar a dudas. Solo en los 42 días de olas de calor registrados en verano, se dieron el 75% de todas esas 4.700 muertes, lo que equivale a la cifra de 83 fallecidos cada día

  Pero lo que quedará como una incógnita durante algún tiempo será conocer cuán masiva ha sido la muerte de árboles por el calor extremo del pasado verano. Las primeras observaciones apuntan a que, además de las casi 200.000 hectáreas que ardieron en incendios, varios millones de ejemplares han perecido el pasado verano. 

Y lo que es peor, muchos esos árboles fallecidos por exceso de calor en España este verano han caído en dehesas. Dada las políticas y los usos medioambientales de las últimas décadas, este paisaje ha tendido a conservarse sin cambio, lo que ha tenido como resultado que ahora su población esté considerablemente envejecida. 

Un estudio relaciona exceso de temperatura y mortalidad en los árboles

calor extremo también acaba masivamente con los árboles

En este monte de Barcelona, los bomberos pusieron cruces donde un día hubo árboles, que se quemaron

Una publicación científica muy reciente relaciona el exceso de temperatura y la mortalidad en los árboles. Se trata de un estudio que apareció este año en Nature Communications. Titulado Observaciones de mortalidad forestal a lo largo del globo revelan la huella que dejan episodios de sequía más cálidos en los bosques de la Tierra”, ofrece la primera base de datos global de eventos de mortalidad de bosques en 675 lugares que datan desde 1970.

  Además de tener participación española, de la mano de la doctora Rosana López, del Departamento de Sistemas y Recursos Naturales de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Forestal y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Madrid, el estudio tiene todas las ubicaciones georeferenciádas y bastantes están en España. 

Las conclusiones de estos científicos son incluso más aplastantes que las del IPCC, y es que en los años en los que se suman sequía y temperaturas inusualmente altas (las de este año ambas de récord en todo el mundo), se producen eventos de muertes masivas de árboles. De ahí que es de esperar, desgraciadamente, una cifra tremenda en las dehesas españolas. 

“Lo que descubrimos fue que, a escala global, existe un patrón consistentemente más cálido y seco, lo que llamamos una huella inconfundible de sequías más calientes, que puede mostrarnos cuán inusualmente cálido o seco tiene que ser para que los bosques estén en riesgo de muerte”, describe William Hammond, ecofisiólogo de plantas de la Universidad de Florida, quien dirige el estudio. 

Según sus conclusiones, de subir la temperatura mundial en dos grados, la probabilidad de que se den esos eventos ascenderá un 22%. En el caso de que el calentamiento llegue a los 4ºC, será un 140% más probable tener episodios de muertes masivas en los bosques mundiales. 

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“Las plantas hacen un trabajo fenomenal al secuestrar carbono, pero la muerte de las plantas no sólo impide que realicen esta función crítica de captura de carbono, sino que las plantas también comienzan a liberar carbono a medida que se descomponen. Por ello, los eventos de mortalidad, como los incluidos en nuestra base de datos, pueden acabar con las ganancias de captura de carbono proyectadas”, advierte añade Hammond sobre el impacto de esta mortalidad en los proyectos de secuestro de CO2. 

Y sin embargo, los árboles reducen las muertes 

 

Desde la Asociación Española de Arboricultura (AEA) reclamaban el pasado verano que se de más relevancia, precisamente, a los árboles en las ciudades, puesto que está demostrado que pueden ser capaces de reducir hasta en 12ºC la temperatura a su alrededor. 

En verano, los ‘refugios climáticos’ que los árboles constituyen con sus sombras son los únicos espacios habitables en las ciudades durante las horas de más calor. La AEA reclama que por ello se lleven a cabo podas menos agresivas y siempre con la consideración de la especie con la que se está tratando en vista a proteger la sombra y el verde de los veranos en las calles. 

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