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Lo que pasa con el Delta del Ebro apenas ocupa espacio en los medios de comunicación, centrados este verano en la desecación de Doñana, principal humedal de la península. Sin embargo, el de Tarragona que constituye el segundo humedal en importancia es de lejos el espacio más amenazado por el calentamiento global de toda España. 

Muchos son los problemas que aquejan al Delta del Ebro y ni siquiera todos pueden atribuirse de manera directa al calentamiento global. Este, con la consiguiente subida del nivel del mar, se prevé que será el responsable último de la desaparición de este espacio único, que alberga un ecosistema que se acabó de formar hace unos 12.000 años. 

Las olas de calor de julio, prácticamente, arrasaron con la producción del mejillón del Delta del Ebro, que este año bajará su producción drásticamente. Según la Federación de Productores de Moluscos del delta del Ebro (Fepromodel), con la temperatura del Mediterráneo situada en 28 grados durante más de 10 días, ya puede considerarse al ‘mare nostrum’ como un mar tropical. 

El Mediterráneo ya es un mar tropical, sus consecuencias

Qué pasa con el delta del ebro

La altura media de las tierras del Delta del Ebro está entre 1 y 2 metros sobre el nivel de mar

Las consecuencias de que el Mediterráneo se esté convirtiendo en un mar tropical llevan cebándose con el Delta del Ebro desde hace años, porque también las salinas han reducido su producción considerablemente. La culpa de este descenso (del 25% solo el último año) la tiene el cambio del patrón de lluvias. 

En la producción de la sal, cuando el agua se evapora se queda la salmuera antes de acabar la desecación. Sin embargo, cuando en septiembre de 2021 llegaron lluvias mucho más copiosas y torrenciales que otros años, gran parte de la cosecha de ese año se perdió y este año, probablemente la cosa sea peor. 

Este verano, un usuario de Twitter ya pudo filmar la formación de una tuba, una columna de aire que gira a gran velocidad y que, de tocar el suelo, se convierte en tornado. La tuba iba de Sant Jaume d´Enveja dirección Montsià. Pero este no es el único fenómeno meteorológico extremo que amenaza el Delta del Ebro.

Según Meteored, en el Medeterráneo se han producido hasta 5 huracanes desde 2011, el último en 2020. La frecuencia de estos ‘medicanes’ palabra derivada de mediterranean y de hurricane se va a multiplicar en los próximos años debido a que cada vez el mar acumulará más energía en forma de calor. 

La mayoría de la superficie del Delta se encuentra de media solo 1 o 2 metros sobre el nivel del mar, así que la llegada de estas tormentas tropicales con vientos sostenidos de más de 100 km/h, podría ser la puntilla tanto para el Parque Natural que alberga, como para sus arrozales. 

Esto ya ha sucedido, precisamente cuando en 2020 la borrasca Gloria se acercó a la costa de Tarragona y engulló 3.000 hectáreas de arrozales y playas en el Delta del Ebro. En aquel momento, el agua salada penetró 3 km hacia el interior devastando todos los cultivos que encontró. 

El Delta del Ebro se hunde en el mar

Que pasa con el delta del ebro

En los últimos años, las colonias de flamencos rosas del Delta del Ebro se han recuperado.

Pero sin duda el mayor problema que amenaza el Delta del Ebro es la subsidencia, esta es el progresivo hundimiento de una superficie por el asentamiento del terreno. En este caso, el motivo es la falta de aporte de sedimentos del propio río. 

En el Siglo I, el Ebro llevaba suficiente agua como para que Zaragoza tuviera un importante puerto comercial. Las represas que se crearon en el río a lo largo del siglo XX, sumados al descenso de las lluvias, ya hicieron que en la segunda mitad del siglo pasado, el Delta del Ebro retrocediera drásticamente: hasta 22 metros al año se iba ganando el mar. Según CEDEX, Faltan entre 180.000 y 519.000 m3 anuales de sedimentos que se quedan atrapados en los embalses río arriba. 

La desaparición del Delta del Ebro es considera como uno de los más espectaculares ejemplos a nivel mundial de fragilidad de los sistemas litorales ante el calentamiento global, porque además de menos sedimentos para mantener la superficie, el mar sigue subiendo de nivel y sus embates son cada año más intensos.

Es por ello que desde hace algunos años se estén llevando a cabo gigantescos trasvases de arenas desde las puntas de la flecha del delta (Punta del Fangar y Punta de Banya) hacia diferentes puntos más amenazados con déficit sedimentario. Solo en 2022 se han trasladado 360.000 metros cúbicos de materiales para salvar Delta del Ebro

Pero lo peor es la subsidencia del tercer delta más grande del Mediterráneo que está haciendo que, poco a poco, este humedal costero se disuelva en el mar. Este hundimiento ya ha sido tasado en el marco del proyecto LIFE+EBRO-ADMICLIM, por el Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC) y el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA). 

Según estos científicos, el Delta del Ebro se hunde a razón de 0,3 centímetros al año. Aunque lo hace más rápidamente por la zona norte, en torno al 50% de todo el delta acabará por debajo del Mediterráneo durante el presente siglo cuando se piensa que la superficie perderá un total de 1 metro de altura. 

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